Tomás Eloy Martínez

tomás eloy martínez en 2006, foto publicada por The Independent

 Murió en Buenos Aires este 31 de enero. Todavía tengo clara su voz en el teléfono, hace tantísimos años. Acababa de publicar Sagrado. Héctor Schmucler me pidió escribir una nota para Los Libros, y la imprimió.

Simone Martini, tiempo y fulgor

simone martini.jpg

Dice mi amigo Noé:

pude haber sido conciente de que en la escritura el tiempo se amansa o se detiene. Pero, también fui conciente de que ahí no termina todo y que la escritura puede hacer défaillance o sea, en criollo, dejarlo a uno a la merced de las olas de ese mar que no es la eternidad. ¿Tiene comienzos? La pregunta preocupó a Valéry en sus años mozos, a nosotros se nos viene encima pero no por lo náutico sino por la implacable caída de los días. Experiencia sensible en La Cumbre: levántase uno y la frescura de la mañana promete y luego el ocuparla y el desenvolverse de las cosas va desgranando lo que creía uno que tenía entre los dedos. Y la noche lo confunde todo en materia de tiempo. Y entonces vienen las comparaciones y los turbios relatos de semejantes acabados por esas cosas injustas de la existencia.  Pero también hay otras eternidades:

Diez años, mi padre en la memoria

casi al final

 Hace diez años murió mi padre. No murió ni de vejez ni de debilidad. Estaba enfermo, ciertamente, los huesos eran un sufrimiento creciente, había nacido en 1913 y estaba próximo a cumplir 87 años, pero no carecía ni de fuerzas ni de esperanzas. Algo en su interior habrá aparecido como una amenaza negra, que le impedía pensar.

Oscar, Recuerdo, Hölderlin

Oscar me escribe desde San Ambrosio; indica que llueve con mucha suavidad y oscuro y nostálgico. Menciona una línea de Vallejo: “De todo esto yo soy el único que parte”.

Papá Noel, Lévi-Strauss, la muerte

Katchina

 En estos días valdría la pena pensar que al regalar un libro, una mirada, una reflexión, un momento adicional de atención a las preocupaciones y a los deseos de un niño, los adultos se regalasen no tanto una mirada complaciente sobre el encanto de la alegría pasajera que inducen en los niños, sino una mirada sobre las verdaderas razones por las cuales ellos han inventado y siguen inventando a Papá Noel u otras formas semejantes.<

Reencuentros

Antonio Napoleao de Sousa Furtado

 Las circunstancias de la vida insisten en ofrecer oportunidades de reencuentro. Hace muchos años, quien esto escribe encontró en México -entonces en otra etapa, ya cerrada y no para bien de todos- campesinos pobres ansiosos de recuperar un lugar para ellos, para sus comunidades, incluso para su memoria y para el futuro de los suyos. Recuperar la palabra era para ellos como dar otra vez vida a su nombre. Tres semanas atrás, en el Nordeste de Brasil, tierra que desconozco e impresiona como un continente que se mueve sin saber bien hacia dónde, encontré a Antonio Napoleao de Sousa. La misma voluntad de ser.

Imprentero con familia

tres

 Luciano es el primer imprentero de esta nueva época. Y como todo en la nueva época parece tender a la repetición, él es también el primer imprentero en aumentar la población de usuarios potenciales. Vaya usted a su página personal (no es un misterio, desde el comienzo se llama la "página… papá", o visite en la sección Famlias la primera página de esa naturaleza en esta nueva (y lentísima, poco imaginativa y hasta haragana) versión de Imprenta Luz.  Así podrá enterarse de la evolución de los acontecimientos.

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