March 2010

hazaña de 30 de marzo en el cern

En el Centro Europeo de Investigación Nuclear el 30 de marzo 2010 es una fecha memorable. Por primera vez se obtuvo la colisión de partículas en condiciones tales que permiten esperar la observación de eventos que hasta el presente fueron conjetura, modelos, especulaciones, todo en el borde extraño en el que física, matemática y filosofía pugnan por continuar una tradición que quiere que lo bello es también verdadero. Puede ocurrir que esa fecha de 30 de marzo 2010 sea recordada como la de una hazaña que abrió otro umbral hacia la comprensión de lo que nos rodea y nos genera.

No puede uno dejar de pensar, en el momento de asombro y reconocimiento, en las tribulaciones de nuestro tiempo, en todo el planeta, en la incertidumbre que nos abruma, en la destrucción de la que parece desprenderse el sin sentido de palabras como convivencia, futuro, verdad, belleza, ciencia, solidaridad, naturaleza.

Ver estas fotografías puede conmovernos. Abrazarnos en el desconsuelo, llevarnos hacia un horizonte de nada en el que resuenan, pálidos, los recuerdos de lo que pudo ser.

Otras imágenes, en video, están disponibles en este sitio.

 

inspiración chan2lier

Pierre Chandelier y Chan2lier firman su abundante y siempre sorprendente producción pictórica en dos almas, ninguna de las cuales aspira a dialogar con la otra. Ambas critican lo que sufren. Usted puede ver sus obras en dos sitios, aquí, y aquí. Hace varios años me pidieron ayudarlos con sus sitios internet. Ignorante quien esto escribe entonces y todavía de las técnicas apropiadas para mostrar una obra sorprendente, como una respiración que cambia conforme la magnitud del desastre que observa, comenzó entonces una amistad y una cercanía que me parece no han dejado de crecer.

Pintó este cuadro saliéndose de sus grandes formatos habituales. Irónico como de costumbre, tomó de La Anunciación de Simone Martini (introducido en otra crónica de este sitio a causa de Noé Jitrik) el motivo central, ese ángel, el altar que encierra al pájaro perplejo.

terremoto en Chile

dicen que los gatos o algunos insectos los sienten llegar: los primeros se mueven inquietos, saltan paredes desacostumbradas, se les eriza el pelo del lomo; los segundos cambian el sentido de sus recorridos, disciplinadamente como siempre, pero al revés.

Los seres humanos no, siempre son los sorprendidos, los segundos de sacudida les aparecen interminables, buscan protegerse abajo del marco de una puerta, intentan salir a la calle. Si miran por la ventana y es de noche, advierten las grandes chispas de los hilos de electricidad que bailan y se tocan. Después es el silencio y el polvo. En el vacío esperan azorados.

Luego sobreviene el espanto, ruidoso, de gritos, de techos que continúan derrumbándose, el mismo perro que aúlla al mismo tiempo en un punto del norte, en otro del sur, arriba, abajo, en el este y en el oeste. Con lentitud se recobra el movimiento. Miles hacen lo mismo sin percibir la simultaneidad. El descubrimiento de los daños es, si se quiere, secretamente colectivo. No hay palabras para nombrarlo, para nombrarse, para contar la desesperación, el espanto, el dolor, la inquietud que se difunde como un aire espeso. Todos saben sin saber del otro todavía. El terremoto produce víctimas solitarias.