Bitácora de e.s.funes

Diez años, mi padre en la memoria

casi al final

 Hace diez años murió mi padre. No murió ni de vejez ni de debilidad. Estaba enfermo, ciertamente, los huesos eran un sufrimiento creciente, había nacido en 1913 y estaba próximo a cumplir 87 años, pero no carecía ni de fuerzas ni de esperanzas. Algo en su interior habrá aparecido como una amenaza negra, que le impedía pensar.

Oscar, Recuerdo, Hölderlin

Oscar me escribe desde San Ambrosio; indica que llueve con mucha suavidad y oscuro y nostálgico. Menciona una línea de Vallejo: “De todo esto yo soy el único que parte”.

Mario Vitali, monteverdino

Scritore monteverde

  En Monteverde Veccio usted pide un cappuccino, saluda a un amigo que no ve desde hace tiempo, se entera de que lucha con alegría y denuedo contra la enfermedad, que tiene interés en transmitirle con suavidad y delicadeza que vale la pena.  Comienza luego a leer Anna y Gianfranco, un amore monteverdino. Luego mira detrás del mostrador, entre fotos y cuadros de familia, al lado de un pequeño florero con manchas rojas y blancas: un hombre continúa sonriéndole.

Cumpleaños, formaciones, deseos.

Asamkirche

Un día vi
Un señor muy rojo
Rojo rojo
Le pregunté
Qué era
Y me dijo
Que era mi corazón
Y se metió
A mi cuerpo.

Soledad Funes, Volando en cada sol, 1985.

Pierre Michon escribe a propósito de Flaubert y sugiere que “No entregar a la aventura más que sonidos vagos y profundos, devenir un árbol abrazado y mecido por el viento constituye una meta hacia la cual uno puede ciertamente dedicar un esfuerzo, mediante el más humano de los medios, que es el lenguaje”. Leo este párrafo y pienso en mi hija Soledad, que mañana cumplirá 34 años.

Claude Lévi-Strauss

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Caminábamos con Carlos Presman y su hijo a la altura del Pont des Arts, ya cansados. De una de las puertas del Institut de France salió una veintena de soldados con uniforme de desfile y, atrás de ellos, poco a poco, lo que comenzó a ser una serie de pequeños grupos dispersos de personas en esa parte de la edad que se dice “avanzada” vaya a saber por qué razón protocolar. Algunos, mujeres y hombres por igual, tenían el uniforme verde de la Academie.

escribe Mili

mirada de niña

Desde Córdoba escribe esta noche Mili Presman. Su madre muere lentamente en el Hospital Privado. Pienso en estas dos mujeres despidiéndose, mirándose, llorándose, acercándose al tenue horizonte de la nada.
Tal vez Mili no conoce esta fábula argentina, pero imagino que la recuerda:

Con la misma ola vinieron a dar en la misma roca dos ostras, hijas de la misma madre, bien iguales al parecer, y se arreglaron lo mejor posible, pegándose en la piedra para vivir allí. Y crecieron, juntas, sin que nunca se les ocurriera a ninguno de los innumerables peces que diariamente pasaban por cerca de ellas y tan bien creían conocerlas, que pudiera haber entre ambas la mínima diferencia.

-Son dos ostras, y nada más -decían los peces, con una mueca de desdén-. Hasta que vinieron los pescadores; al llegar a nuestras ostras se abalanzaron ambos sobre una de ellas, despreciando del todo la otra, y pelearon cuchillo en mano para disputarse el único objeto de su ambición.

Los pescados asistían atónitos a semejante trance, llamándoles la atención, primero que tanto pelearan esos hombres por una ostra, y más, que fuera por una sola y no por la otra.

-¿Por qué no toman cada uno una, ya que son iguales? -decían.

luna y tilo

árbol con luna

el árbol entre las ramas

de luna

conoce que sólo es tiempo

tu ausencia

y espera en el silencio

del agua

o del rumor sin forma

en noche

la forma de tu piel

tierna

tierra

encantada

una hoja cae y cae. 

el verano termina

fin de verano en el payou

 ¡y vaya si ha sido un  verano!

 

 

cuando llegué a esta casa, hace algo así como dos años, era un sitio enterrado entre telas araña de olvido y abandono. con Marie-Pierre tomamos la decisión de comprarlo y comenzar a descubrir lo que podía ser. como suele suceder, otras circunstancias y otros olvidos se mezclaron con los ya evidentes en el sitio, otras circunstancias y otros olvidos más íntimos, diría. 

 

 

Jacques Berthe, in memoriam

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Jacques Berthe, un 28 de julio

Buscaron acaso
Desde siempre.
En cuanto al resto,
Nada importó tanto
Como esa búsqueda
Amorosa.

Imagino que antes de cerrar la puerta y sonreír la despedida
Al último invitado vaciló usted, que percibió usted sin sorpresa
El aliento de la nada entrando como una vela, un horizonte
Esquelético desde tan lejos venido en línea helada y seca.

Imagino que con naturalidad ajustó usted la corbata alisó
Dispuesto el cuello de la camisa impecable. Que pensó el aroma

casita en la montaña

lectura bajo el sol

Pocos de entre ustedes la conocen. Algunos me han oído decir que es otra versión de un cierto Alpa Corral.
 
En todo caso, planté un nogal hace más de un año; sobrevivió este invierno a más de un metro de nieve. Y ahora tiene, creciendo, su primera nuez. Pueden verlo haciendo clic aquí.
 

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