Limes


 
a Marie-Pierre Cordier
Villar, 15 de febrero 2009
 
 
Continuidad esencial de la forma
Oquedad, borde en todo silencio
Atisbo no obstante la espesura
La requiero entre las horas viejas
Indispensable existencia de hojas
Y las nuevas, temor de vano nombre
De lo contrario mi intimidad es marasmo
Maraña sin atributo dolor acaso ausente.
 
Sueño de piel con piel recordarás temblores
Esa agitación dibujaba el horizonte
Me convencía de ti como de otra eternidad
El pasado segregaba una savia supuesta
Entre minúsculos senderos susurraba
Péndulos de agua clara nubes entreabiertas
En la ventana un rostro el tuyo era puerta
Un nombre aguardaba sin custodio.
 
Eternidad de arroyo entre piedras
Evocada confirmación de un transcurso
Intocado de carencia inocente de fractura
Idéntica pudo devenir o helada
Sombra agazapada en lejano instante
Olvido del límite que separando une
Escape hacia donde el mundo es nada
El ser exhala asfixia si respirar es muro.
 
Espesura de frontera reclama tu existencia
No la pureza de una abstracción ya muerta
Espacio de vida riesgo de segundos
Salto que insiste en la dimensión haciéndola
Allí encuentro tu cuerpo tu novedad intacta
Fundación necesaria abertura del amor
Escribir tu nombre penetrando ahora
Exactamente aquí y única sangre unida.
 
Así la gaviota desciende y ascenderá
Renaciendo en el ardor azules hoy
En la esquiva consciencia recobrada
Así en tu locura la mía será incienso
Perfume mi saliva adoración reposo
Misterio del borde de pájaros insomnes
Está llena la hora del que vive sin descanso
Esclavo yo esclava tu del tránsito presente.
 
Plenitud posible alumbrará en tu pecho
O dirás conmigo ven te quiero abierta
Espero urgida en este aire ahora amante
Siento que vienes porque apenas inventado
Arena eres a la que accede fuerte y tibia
Desde tan lejos la marea en su destino
A cada momento es la piel un infinito
En cada grano reside demorado mi secreto.