argentina

Río Negro, lago que se escapa

Foto que describe un atropello, otro.

lago escondido

El Famatina no se toca

movilización masiva

 

Famatina y cada uno de nosotros

La pequeña minería y la cadena de valor que industrialice el metal son el camino para hacer compatible el crecimiento con la calidad ambiental.

La Voz del Interior, Córdoba, 31/01/2012 00:01 | Enrique M. Martínez*

No es la primera vez que se produce una controversia fuerte ante el anuncio de la próxima explotación de una mina productora de oro. Ya pasó en Trelew, hace algunos años, y allí los pobladores bloquearon la instalación del emprendimiento. Pasa en San Juan, en Chubut, en Santa Cruz, en Catamarca.

No es paranoia contagiosa, no es moda: es una reacción popular que, ante una promesa de bonanza económica con deterioro de su ambiente, opta por su humilde presente, pero con cielo limpio y agua bebible.

El oro es un metal casi inerte en condiciones ambientales normales y por ello ha sido usado desde siempre para objetos que trascienden la vida humana y para refugio de valor.

Por miles de años, las arenas auríferas se separaron por gravedad, ya que son más pesadas que los áridos comunes.

Primero se purificaron por fusión y posterior solidificación. Luego, cuando se conoció el mercurio, se utilizaron amalgamas con este metal, que luego se deshacían con calor, recuperando los vapores de mercurio en una instalación especial fuera de la mina.

La minería en gran escala, finalmente, apela al cianuro de sodio, el cual forma un complejo con el oro que luego se revierte, reciclando el cianuro.

Tres grupos en Argentina: Plataforma 2012, Argumentos, Carta Abierta

 

Página 12 publica tres breves notas firmadas por miembros de grupos de intelectuales que se definen principalmente por su posición acerca del gobierno y, más ampliamente, acerca del denominado kischnerismo. Por su interés, se reproducen a continuación:

 

Eduardo Jozami *

Bajo el signo de la igualdad

Cuatro años atrás, Carta Abierta nació de un gesto dramático, la convocatoria para una urgente respuesta a la ofensiva de las patronales agropecuarias y los medios que no disimulaban su propósito de llevarse puesto al gobierno de Cristina Kirchner. La importante adhesión mostró que muchos compartíamos esa sensación de angustia frente al insólito avance de un discurso que negaba el rol del estado y condenaba a priori cualquier impulso de redistribución.

Desde entonces, el cambio ha sido vertiginoso hasta llegar a la situación actual caracterizada por la hegemonía kirchnerista en lo político y cultural. El mérito es para un gobierno que aguantó el acoso y –gesto inédito en la política argentina– contestó el hostigamiento con la profundización de su proyecto, pero no puede negarse que Carta Abierta prestó también su modesta contribución.

Jitrik: Zamba de Vargas (Página 12, 2011)

 

Ahora, que parece irreversible, e irreparable, como al final de una batalla perdida, que el escritor peruano (lo señalo por si alguien ignora este dato) Mario Vargas Llosa vendrá a la Argentina, país que le preocupa intensamente, e inaugurará la Feria del Libro, se me precipitan algunas imágenes personales, fogonazos de recuerdos que las discusiones de estas últimas semanas despertaron.

Bernardo Nagelkop, librero.

 Hace unos días Oscar del Barco escribió diciendo que Bernardo Nagelkop había muerto, que había ido al velorio y le cayó encima un cielo entero de recuerdos, que para espantarlos se dio a la fuga. No tengo aquí casi una docena de fotos, en realidad no las tuve nunca. Alrededor de esas ausencias se teje esta nota.